domingo, 16 de mayo de 2010

desarrollo psicosexual

El individuo pasa por distintas etapas de evolución en las
que se producen cambios, en el mismo y sus relaciones
con los demás. Estas son denominadas etapas de evolución
de la libido; la libido es la energía que corresponde a la sexualidad.
En estas etapas el individuo busca distintas formas de
satisfacción de la sexualidad y de las fantasías.

Freud describió las etapas y las zonas donde se centra el placer
en cada momento del desarrollo. Estas etapas nos permiten
comprender las características de la personalidad y el
comportamiento.
Por ejemplo, cuando el bebe es bañado, cuando se apega al
pecho, biberón o el chupete por el mero placer que le provoca
las succión y el contacto. Estas sensaciones visuales, táctiles
y aditivas son los primero objetos de amor para el.


El desarrollo psicosexual se divide en diferentes etapas:

  • Etapa oral

  • Etapa anal

  • Etapa fálica

  • Etapa de latencia

  • Pubertad y adolescencia

Etapa oral:

Desde el nacimiento hasta el destete. El niño poco a poco se
va identificando con su madre; si ella sonríe el también, si
ella habla el balbucea, etc.

Durante la dentición el sufrimiento es calmado al morder.
El mordisco es su manifestación agresiva y su impedimento
o no tendrá importancia en el desarrollo de su agresividad.
Por eso el destete debe comenzar antes de este periodo para
que el bebe pueda chupar y morder no solo objetos sino comida
sólida, sin provocar prohibiciones.

Etapa anal:

En esta etapa el niño descubre junto con el control del esfínter
el poder que esto le trae, dar o no dar según quiera. Se adueña
de su cuerpo el decide si quiere ir o no ir al baño. Su
independencia comienza a tomar forma.

La expulsión de los excrementos produce emociones contradictorias
en el niño, por un lado intenta recompensar a la madre con ellos
y por el otro, cuando se constipa expresa el desacuerdo o la
negación a someterse a la negación de los deseos de la madre.

El niño siente placer cuando es higienizado por su madre, esto
es una de las dificultades que el niño sufre al pasar a esta etapa,
al no tener esa satisfacción el niño se niega a controlar el esfínter
y esto dificulta aun más el desarrollo.

Por otro lado el niño al descubrir este poder de manejo de su cuerpo
se siente grande, mayor e importante como algún hermanito o
amiguito mayor que ya aprendió a hacerlo, y si es alagado, felicitado
y hasta recompensado por ello la satisfacción de haber superado
esta etapa es aun mayor que la satisfacción al ser higienizado por
su madre.

Etapa fálica:

Esta etapa dura entre los 4 y 6 años; la niña y el niño descubren sus
órganos sexuales, a causa de la excitación de la micción y por los
tocamientos repetidos que tienen lugar durante el aseo.

Los bebes tienen juegos eróticos manuales y generalmente esta
actividad que ellos realizan cesa por si misma y vuelve a aparecer
a los 3 años. Descubren la diferencia de los sexos.

Los padres le imponen una renuncia al interés que tienen por
tocarse en nombre de la estética y la moral; y el niño se adapta
a dicha imposición a fin de retener el amor paternal. Cuando lo
logra, se vuelve a centrar en su interés por los genitales.

Los niños de esta edad empiezan con los “porque”. Cuando los
adultos responden las preguntas sexuales, el niño percibe lo
prohibido. El papel de las relaciones sexuales entre los padres
todavía les resulta oscuro.

Entre los 4 y 5 años aparecen otros tipos de preguntas como
el de: ¿Cuál es la diferencia entre un niño y una niña? Los padres
intentan explicar que la niña no tiene pene. El niño trata de negarlo
pensando que tienen uno más pequeño o que le va a crecer. Sin
embargo, piensa de que la madre también tiene pene, pues al niño
le resulta imposible creer que la madre carezca de el.

A medida que el niño crece, la madre ya va dejando de ocuparse
de el en forma exclusiva.

Etapa de latencia:

Es una etapa que se emplea en la adquisición de los conocimientos
necesarios para la vida. Se olvidan las vivencias sexuales infantiles
y este olvido posibilita la escolarización.

A esta edad, pueden aparecer trastornos escolares o dificultades
para expandirse socialmente, porque el niño no tiene confianza
en si mismo. La causa puede ser de una deficiencia intelectual real;
pero generalmente las dificultades obedecen a conflictos emocionales
que padecen los niños debido a distintas situaciones, tales como
divorcios, duelos, enfermedades y/o peleas que perturban la
atmósfera familiar.

La libido que antes estaba depositada en el progenitor del sexo
opuesto, ahora esta puesta al servicio de actividades escolares
de aprendizaje.

De este modo el niño queda libre para establecer vínculos con
grupos de pares, maestros y otras personas.

Pubertad y adolescencia:

Durante esta etapa se produce una transformación, por lo cual
la consideramos como un tiempo de cambio, aparece el despertar
sexual, pero no el primero. Se llama “secundario” porque ya
durante la primera infancia el niño ha atravesado por un prime
despertar sexual.

Adolescencia se refiere a hacerse grande, estar en crecimiento,
lo cual ha llevado a considerar la adolescencia como la etapa
previa a la adultez. Freud no habla de “adolescencia” sino de
“pubertad”. Y nombra la metamorfosis que se produce con el
despertar sexual: la resignificación de la dramática edipica.


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